Sin cambios en política de comercio exterior, los números crecen

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Ciudad de México, a 30 de junio del 2019.- A diferencia de otros sectores e indicadores económicos, en el comercio exterior los números siguen creciendo en los primeros meses del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador y no hay cambio en la política comercial foránea del país que genere inquietud o preocupación a los empresarios.

Por el contrario, se congratulan de que antes de ganar la elección presidencial del primero de julio de 2018, luego en el periodo de transición y ahora como titular del Poder Ejecutivo, López Obrador se haya pronunciado en favor del libre comercio, mantenga el apoyo a los tratados comerciales y, en particular, promueva el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en cuya parte final de la negociación se involucró por conducto de Jesús Seade, a quien desde el 20 de marzo del año pasado nombró jefe negociador y devino subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En término de cifras, las exportaciones siguieron creciendo alrededor de 5 por ciento entre enero y mayo de 2019. No ha habido cambio en la política de comercio exterior y el gobierno está respetando los acuerdos comerciales que ya tenemos. Incluso, está en proceso de fortalecer algunos y seguimos adelante con los procesos de integración comercial que se iniciaron hace sexenios, manifestó Fernando Ruiz Huarte, director del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce).

Destacó que es tal la importancia que el gobierno de López Obrador está dando al T-MEC, que México fue el primer país donde se ratificó, aun cuando no tuvo injerencia en la negociación. La verdad es que no hay un sello de López Obrador en el tratado, porque la negociación estaba muy avanzada cuando ganó las elecciones. El T-MEC es una renegociación del TLCAN y en tal caso viene desde Carlos Salinas de Gortari, el primer presidente que hizo un acuerdo comercial con Estados Unidos, apuntó.

El comercio exterior y los tratados comerciales que se multiplicaron durante los 36 años de lo que el actual mandatario identifica como el periodo neoliberal no fueron enunciados en los 100 compromisos que asumió en el Zócalo capitalino el primero de diciembre, a diferencia de los programas sociales y los proyectos de infraestructura. Los únicos vínculos comerciales a que hizo referencia corresponden al compromiso 60, donde estableció que en las relaciones comerciales o financieras con empresas internacionales se dará preferencia a aquellas originarias de países cuyos gobiernos se caractericen por su honestidad y castiguen sin tolerancia alguna las prácticas de sobornos y corrupción.

El TLCAN sólo es mencionado en su Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024 cuando López Obrador indica que con él se incrementaron las brecha salariales entre México, Estados Unidos y Canadá.

Sólo hasta el recién aprobado Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 se establece que la pertenencia de México al T-MEC es uno de los factores que hace que su relación con Estados Unidos y Canadá sea la principal prioridad de la política exterior.

En comercio exterior, admitió Ruiz Huarte, no se puede decir que haya habido un cambio de régimen. Aunque no sea mencionado como prioridad por el gobierno, lo es, ya que aporta 70 por ciento del producto interno bruto (PIB) y todos los acuerdos comerciales que tenemos nos permitirán en algún momento llegar al crecimiento de 4 por ciento que ha anunciado el Presidente.

Como candidato presidencial, López Obrador se mostró interesado y preocupado por la renegociación del TLCAN, que arrancó a mediados de agosto de 2017 y el gobierno de Enrique Peña Nieto se vio forzada a aceptar, ya que fue solicitada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En un mensaje por redes sociales llegó a pedir a Peña Nieto que no firmara nada antes de la elección presidencial para que evitara cometer un error que perjudicara a los sectores productivos del país.

El día que López Obrador ganó los comicios, ya habían transcurrido siete rondas de negociación y varias reuniones de alto nivel sin que se concretara un acuerdo. El proceso estaba atorado, porque el gobierno de Trump pretendía imponer modificaciones a las reglas de origen en la industria automotriz y al mecanismo de solución de controversias, así como a la llamada cláusula sunset, sobre la extinción del tratado cada cinco años, todo lo cual no era aceptado por México ni por Canadá. También se cumplía un mes de que Trump aplicó aranceles de 25 y 10 por ciento al acero y el aluminio de sus socios.

Jesús Seade, representante de López Obrador en la negociación durante el periodo de transición, pudo destrabar el proceso al lograr que la delegación estadunidense aceptara que el tratado tuviera una vigencia de 16 años con una revisión cada seis y modificó el capítulo energético para que quedara asentado: Reconocimiento pleno de la soberanía de México y de su capacidad para reformar el marco jurídico doméstico, incluida la Constitución y la propiedad directa, inalienable e imprescriptible de México sobre el petróleo y los demás hidrocarburos disponibles en su territorio.

Rebautizado como T-MEC, el tratado trilateral fue firmado por el ex presidente Peña Nieto el 30 de noviembre de 2018, último día de su mandato, pero su ratificación quedó condicionada a que Estados Unidos eliminara los aranceles al acero y el aluminio, tarea que correspondió a López Obrador y pudo concretarse el 17 de mayo con Jesús Seade nuevamente a cargo de las negociaciones.

El 30 de mayo, mismo día que el presidente mexicano anunciaba el envío del T-MEC al Senado para su ratificación, Trump amenazó con imponer aranceles generalizados y progresivos a todos las exportaciones de productos mexicanos, al quejarse de que México no hacía nada para detener los flujos de migrantes centroamericanos a su territorio.

López Obrador reaccionó con una carta y el envío de una delegación mexicana para negociar. Los aranceles generalizados quedaron en suspenso, en función de los resultados a las medidas migratorias que adoptó México, sujetos a la aprobación de Estados Unidos, y el gobierno del presidente López Obrador sigue en espera de que el T-MEC sea ratificado en ese país antes de que concluya julio.

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Raúl Hernández Rivera En el periodismo desde 1966 en Excélsior, y desde 1971 con el tema de comercio exterior en revista Metrópolis 70 (1971-75), periódicos Uno Más Uno (1979), El Financiero (1983-84), Heraldo de México (1986), El Universal (1986-88), El Economista (1989-91), Asociación de Mexicana de Editores de los Estados (1994-97) y Agencia Mexicana de Información (1997-99). Revistas: de la Comisión Nacional Coordinadora de Puertos (de la Secretaría de la Presidencia de la República en 1976, Mi Ciudad (1982). Técnica y Humanismo (CONALEP en 1982); BARLOVENTO, (propia) sobre comercio exterior y Visión (1992-95). Otras actividades: Impartición de seminarios, cursos y conferencias sobre comercio exterior en el CONALEP SECOFI, Escuela Superior de Economía (IPN), Universidad Autónoma del Estado de México, ENEP Aragón y Acatlán Universidad de Colima y Universidad del Nuevo Mundo. Organizador de 36 viajes de prácticas a los principales puertos marítimos mexicanos. Asistencia a más de 20 diplomados sobre temas económico y político. Realización de 17 estudios especializados en materia de comercio exterior conjuntamente con estudiantes: "Ríos navegables en México", "El envase, empaque y embalaje", "Transporte de carga en FF.CC", "El Impacto de las comunicaciones y los transportes en el área de influencia del puerto de Manzanillo", entre otros. Coordinador del 1°, 2° y 3° Diplomado "El Concepto Integral del Comercio Exterior" en las LVI, LVII y LIX Legislaturas de la Cámara de Diputados. Director del Centro Cultural y Artesanal Xochicalco (1999-2001) desde donde se enviaron a Viena, Austria, seis contenedores de 40 toneladas cada uno de artesanías, beneficiando a más de dos mil artesanos mexicanos. Actualmente escribe los libros: Sobre puertos y marina mercante mexicanos, “Barlovento, crónica del saqueo”; “Maltratados por los Tratados mal tratados”. Una crítica mordaz sobre los tratados, convenios y acuerdos que nuestro país ha firmado en su historia, y “Comercialización, la gran ausente en el comercio exterior mexicano” sobre la carencia de una cultura de comercio exterior.

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