Industria textil mexicana en “coma” por la pandemia

Fábrica de ropa instalada en Iztacalco. Foto Cuartoscuro/ Archivo

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Ciudad de México, a 16 de agosto del 2020.- Impactada por el contrabando, los abusos en los programas sectoriales y la subvaluación, la industria textil lucha por salir del coma en que se encuentra, como efecto de la pandemia de Covid-19, aseveró la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex).

Manuel Espinosa Maurer, presidente del organismo, dijo que al comienzo de la crisis sanitaria la mayoría de las empresas pararon por completo sus operaciones, pues la actividad no fue considerada esencial, por lo cual las ventas y cobranza cayeron 95 por ciento. Ahora, enfatizó, se encuentran en un escenario complicado.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía señalan que en marzo anterior, antes de la suspensión de actividades, la fabricación de prendas de vestir cayó 12.6 por ciento anual y en abril 77.9. En junio disminuyó 57.4 respecto del mismo mes del año pasado.

Espinosa Maurer comentó que la industria se encuentra en coma, pero hay algunos que piensan que está dormida. El reinicio de operaciones de las empresas está siendo muy difícil, continuó, pues los semáforos epidemiológicos permiten que las plantas laboren a 30 por ciento de su capacidad, lo cual se suma al cierre de tiendas, por lo que vienen de una situación de cero flujo y producción.

La evolución de dicha enfermedad en ciertas entidades federativas tampoco ha permitido el reinicio de labores en determinadas plantas y es posible que algunas ya no lo hagan, subrayó. Además, explicó, han hecho frente al pago de nómina y cargos fijos, como electricidad.

Detalló que, debido al confinamiento de la población, se detuvo la demanda de prendas básicas, como ropa interior, y tras la reapertura de tiendas ha habido reabasto, pero en la industria existe temor a que no sea una reactivación sostenida.

Falta capital de trabajo, apuntó, pues el deterioro de las finanzas de las empresas ha sido evidente al no tener ingresos y carecer de apoyos gubernamentales, además de la suspensión de pagos en las cadenas comerciales.

Aunque hemos pedido créditos a la banca de desarrollo, tampoco ha sido sencillo y todavía no se dan las tasas de interés que esperaríamos que se otorgaran, expresó sobre el financiamiento, factor indispensable en toda la cadena textil.

La industria, comentó, buscó con la Secretaría de Economía la reconversión, es decir, cambiar la línea habitual de producción a la manufactura de cubrebocas y batas, entre otros productos necesarios para la protección del personal que está en la segunda y tercera líneas de batalla contra el Covid-19.

El objetivo era pasar de 10 por ciento de fábricas dedicadas a la manufactura de ese tipo de productos a 40 por ciento en total. Nos costó mucho trabajo, tardamos más de lo que debimos y al final pudimos reconvertir únicamente parte de la industria, comentó.

La industria, cabe señalar, da trabajo a un millón 200 mil personas, de las cuales 70 por ciento son mujeres, y representa 10 por ciento del empleo generado en el sector manufacturero formal. Además, exporta productos por 6 mil 200 millones de dólares al año.

Afectaciones previas

Durante la suspensión de operaciones la ilegalidad que aqueja al sector continuó observándose, como la venta de prendas de contrabando en los tianguis. Adicionalmente, la industria ha sido golpeada por abusos en los programas sectoriales y la subvaluación.

La Canaintex ha observado que se importan a México mercancías terminadas bajo el programa Immex, el cual fue creado para complementar la cadena de producción y después exportar. Se introducen prendas de vestir para venderlas en el mercado interno a precios más bajos y no para exportarlas como debería ser.

Por ello pide al gobierno suspender ese tipo de importaciones y fortalecer la industria, ya que los productos hechos en México tienen 37 por ciento de contenido nacional.

Aunado a ello ha perdido competitividad, ya que las compañías pagan el doble en tarifas eléctricas respecto de lo que cubre ese sector en Estados Unidos.

Fuente: La jornada

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