Demanda proteína cárnica china post COVID-19, provocará desabasto en 2020: INTL

México producirá 1,465 MTM y consumirá 2,450 MTM; necesita 985 mil TM China necesitará 320 MTM de pollo; México 863 mil toneladas Alertan comerciantes por alza del precio del huevo

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Por Raúl Hernández Rivera

Ciudad de México, a 24 de marzo del 2020.- México necesitará importar 863 ml toneladas de pollo para cubrir el consumo de la proteína cárnica más demandada por el consumidor mexicano, de acuerdo a las cifras del Panorama Mundial de la Proteína Cárnica 2020.

Cabe recordar que El Barlovento publico el pasado 22 de octubre del 2019, con datos del Banco de México la nota titulada “México necesita importar 550 mil toneladas de pollo en 2019 para cubrir consumo: FIRA”. En el sumario, con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, se afirmaba “la demanda es de 850 mil toneladas para 2019 y 870,000 para 2020.

Pese a todo lo anterior, la Secretaría de Economía no solo no reaccionó, sino que confirmó los datos una semana posterior a la problemática presentada al señor presidente López Obrador, durante la conferencia matutina del 16 de enero del presente año, en voz del propio subsecretario Ernesto Acevedo quien dijo que en nuestro país se producen el 86% del consumo nacional, y el 14% se importa. Es decir, nuestro país necesita importar 561,400 toneladas para abastecer el consumo de 4 millones, 10 mil toneladas anuales, esto, antes del brote de COVID-19.

El colofón al asunto, lo puso el senador José Narro Céspedes cuando presento un punto de acuerdo para detener las importaciones pues, según él, nuestro país es autosuficiente y no habrá desabasto.

Así mismo, el pasado 17 de marzo, la Unión Nacional de Avicultores, emitió un comunicado suscrito por su presidente Juan Manuel Gutiérrez, afirmando: “Están garantizadas la calidad, frescura y abasto de los alimentos avícolas en México”.

Pero esto fue antes de que nuestro país entrara a la fase dos frente a la pandemia.

El 20 de marzo, Carla A. Suárez Flores, presidenta del Consejo Mexicano de la Carne, envió un comunicado a la Dra. Graciela Márquez Colín, Secretaria de Economía, en donde la conmina a enfrentar la emergencia sanitaria mundial, uniendo esfuerzos para responder a los retos de un entorno que se vislumbra muy complejo en términos económicos.

“En el marco de la situación sanitaria internacional y nacional generada por el COVID-19, el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) desea hacerle extensivo su compromiso y solidaridad en apoyo a las iniciativas anunciadas por el Gobierno Federal para hacer frente a la crisis de salud pública por la que atraviesa el país”.

“Al mismo tiempo, me permito externarle nuestra preocupación por la inestabilidad que han presentado los precios de la carne de pollo, los cuales, desde nuestra perspectiva, se han visto afectados a partir de tres hechos fundamentales:

1. Caída en la producción mundial de carne de cerdo: derivado del brote de PPA en China que detonó la demanda y el encarecimiento de la proteína animal en el mundo. 2. Expiración del cupo de pollo: que comienza a desestabilizar los precios del pollo en el mercado nacional. 3. Desequilibrios en los mercados internacionales (COVID-19): alza del dólar, cierre de fronteras, compras de pánico, consumo interno y mundial inestable.

Por todo lo anterior, tengo a bien solicitarle tomar en consideración la apertura y permanencia continua de los cupos de importación como una medida de prevención que brinde la posibilidad de adquirir de fuentes alternas los productos cárnicos que los consumidores y la industria demandan.

Suárez Flores agrega argumentos en los que fundamentan la solicitud del Consejo Mexicano de la Carne:

  • Afectación al consumidor, especialmente a los de menor poder adquisitivo:  – PROFECO advirtió hace unas semanas que el precio de la pechuga de pollo mantiene una tendencia al alza desde diciembre de 2019, y que recientemente alcanzó hasta los $141 pesos por kilo, como resultado de la combinación de la estacionalidad en la producción y el término del cupo de pollo.   – Mismo efecto observado hace unos días, pues el precio al consumidor de la pechuga de pollo incrementó 5.3% en el mes de febrero 2020 vs 2019. – Incremento reportado en piernas y muslos: en una semana el precio creció 9.8%. 
  • Afectación a la planta productiva:  – Suscitada a raíz de las contingencias sanitarias mundiales y el disparo del tipo de cambio que ha llegado por encima de los 24 pesos por dólar (alrededor del 30% de incremento en comparación con el inicio de año), afectando los precios de mayoreo (que también resentirá el consumidor), ya que gran parte de los insumos de toda la cadena cárnica de valor están dolarizados, como los granos, vacunas, materias primas, etc., problemática que también ha sido expresada por los presidentes de las asociaciones de productores primarios (UNA, OPORPA, AMEG).  – La presencia del COVID-19, ha entorpecido el comercio internacional, pues dificulta las negociaciones y movilización tanto de personas como de mercancías; EUA ha comenzado a tomar medidas drásticas para controlar la propagación del virus, por lo que el cierre de fronteras es un riesgo latente y se necesitan fuentes alternas de abasto para hacer frente a estas situaciones. 
  • Cambio e incremento del consumo:  – El encarecimiento de la pechuga de pollo observado en los últimos tres meses, ha orillado a los consumidores de sectores más vulnerables a optar por otro tipo de proteína o piezas más económicas (alrededor del 43% importado son piernas y muslos provenientes de EUA) – La demanda de estos cortes sigue creciendo y por ende las importaciones, tan sólo la demanda de alas y carcazas incrementó en 20% y 23% respectivamente el último año, ya que los volúmenes producidos en México no son suficientes para abastecer el consumo interno de este tipo de productos, pues sólo se corta el 14% de la producción nacional avícola, y queda 11% disponible para la industria transformadora.  – Según datos de Aduanas-SAT, la demanda de pechuga importada en 2019 creció 32% y se redujo la importación de MDM en 10%, acrecentando la dependencia comercial con Estados Unidos puesto que del total importado (860,434 toneladas), 87% provino de dicho país.

“Seguimos considerando sumamente importante para la industria la apertura de los mercados y el fomento al comercio exterior mediante el uso de los cupos, con vigencias adecuadas y renovaciones que permitan mantener la competitividad de los insumos y la certidumbre en el mercado, acelerando así los proyectos de desarrollo de proveeduría nacional que nos permita disminuir las importaciones en el mediano plazo y por ende la dependencia del exterior en pro de nuestros consumidores y productores mexicanos.

“Hoy más que nunca y de cara a la emergencia sanitaria mundial por la que estamos atravesando, debemos unir esfuerzos para responder a los retos de un entorno que se vislumbra muy complejo en términos económicos. El bienestar de los mexicanos y en especial, el de la población más vulnerable, debe ser el eje que rija nuestras decisiones.

No se sabe aún la respuesta de la titular de la Secretaría de Economía.

Ahora, China abre sus puertas a las importaciones de proteína animal y requiere 3,600 millones de Toneladas Métricas (MTM) para este año, y México necesita sólo 863 mil, pero las granjas brasileñas de donde se importaba poco más del 2% de pollo, ya no nos venden porque no se abrieron los cupos en su momento, el pollo ha elevado su precio en el mercado nacional y la demanda china se empieza a sentir ya.

De acuerdo al estudio de INTL FCStone, China es el país que más incrementa el consumo de carne de res por temas de falta de proteína con un 15.5% más en 2019 y un 4.1% en 2020. Pero si comparamos las proyecciones del 2020 contra las del 2018, el incremento en el consumo es del 20.2%, sin considerar los estragos causados por COVID-19, afirma el estudio del Director Comercial de INTL FCStone México, Luis García, presentado en el marco de la Convención Anual de la Industria Cárnica 2020 del Consejo Mexicano de la Carne en los Cabos, Baja California Sur, a finales del mes de febrero pasado.

Por otro lado, la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) de la Ciudad de México denunció que el precio del huevo llegó a los 45 pesos por kilo, además de que se han detectado aumentos de otros insumos básicos.

La Canacope capitalina, que preside Eduardo Contreras Pérez, apuntó que sus comerciantes agremiados han advertido del aumento en el huevo, de tal manera que el 10 de enero el kilo alcanzó 28 pesos, para el 10 de febrero subió a 32 pesos, pero para el 15 de marzo se reportó en 40 pesos y este 24 de marzo se ofrece hasta en 45 pesos por kilo.

Dijo que estos aumentos preocupan, porque aún en la crisis de la gripe aviar de 2012-2013, que impactó negativamente la producción de huevo por el sacrificio de más de cuatro millones de aves, el kilo llegó a comercializarse entre 38 y 40 pesos.

Hoy, alertó, sin tener una eventualidad del mismo tipo, el precio del huevo ha llegado a rebasar el techo de los 40 pesos al menudeo, en los comercios de abasto popular y corre la posibilidad de que rompa esta barrera de no generar acciones inmediatas que lo impidan.

Y sobre la explicación que da la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), de que estos aumentos son por la estacionalidad o afectaciones climáticas, la Canacope consideró que en esta ocasión se ha observado incrementos que no tienen ninguna explicación inmediata.

Aclaró que no es el comerciante al menudeo de los giros de verdulería, recaudería, abarrotes, miscelánea, cremerías y expendios de huevo, entre otros, el que genera estos incrementos.

Por ello, hizo un llamado a las autoridades para que revisen toda la cadena de comercialización del huevo, desde la producción hasta la venta final al consumidor, a fin de establecer si este incremento se presenta por causas naturales o por la perversa práctica de la especulación y acaparamiento.

En cuanto al desabasto de productos, dijo que mientras la cadena de distribución como es la Central de Abasto y sus distribuidores locales sigan trabajando y operando con normalidad, no debe existir desabasto de productos alimenticios, ya que los pequeños comerciantes tendrán en donde surtirse.

No obstante, añadió por último que durante un recorrido por la Central de Abasto se detectó aumentos en el jitomate que está en 20 pesos el kilo, el costo al público final sería de entre 28 a 30 pesos en mercados; el tomate en 25 pesos y el costo al comprador final sería de 32 a 35 pesos en recauderías, y el pepino de 22 pesos y al consumidor final entre 30 a 32 pesos.

Con información de : XEU Noticias y COMECARNE

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