RCEP, golpe directo a EU; 15 países asiáticos acuerdan la mayor zona de libre comercio mundial

La India ha optado por quedarse fuera, de momento, de la RCEP, una alianza abanderada por China y que excluye a EU. Con la India, RCEP abarcará el 47% de la población mundial, o 3,400 millones de personas, y el 32.2% del PIB mundial, 20.6 billones de euros. También acaparará el 32.5% de la inversión global y el 29% del comercio del planeta. Pone el énfasis principalmente en los aranceles, sin las protecciones a los derechos laborales que ofrece el tratado que originalmente lideró EU

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Bangkok, Tailandia, a 7 de noviembre del 2019.-  Quince países de Asia han concluido este lunes en Bangkok las negociaciones para constituir lo que promete ser la mayor zona de libre comercio del mundo y que se ratificará el año próximo. La RCEP, la Asociación Económica Integral Regional, es un proyecto promovido principalmente por Pekín, que se negociaba desde 2012 y que no incluye a Estados Unidos. En las negociaciones en la capital asiática, la India ha decidido no sumarse finalmente tampoco a la alianza por razones de “interés nacional”.

En el comunicado al término de la cumbre de países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) celebrada en Bangkok, los líderes de los 16 países negociadores indican que 15 de ellos “han concluido las negociaciones para los 20 capítulos y esencialmente todos los temas sobre acceso a los mercados”.

“No habrá ningún problema para que los 15 participantes en el tratado lo firmen el año próximo”, ha declarado el viceministro de Asuntos Extranjeros chinos, Le Yucheng. La India será “bienvenida” si en el futuro decide sumarse a esta asociación, formada por China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, además de los diez países de la ASEAN (Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Filipinas, Vietnam, Myanmar, Camboya, Laos y Brunei).

Si todo sale como el viceministro chino promete y la India se suma al pacto, la futura RCEP abarcará el 47% de la población mundial, o 3,400 millones de personas, y el 32.2% del PIB mundial, 20.6 billones de euros. También acaparará el 32.5% de la inversión global y el 29% del comercio del planeta.

Para Pekín, el éxito de las negociaciones representa un espaldarazo económico y político. Como promotora de la iniciativa, consolida su influencia en Asia y el papel que busca de adalid global del multilateralismo. El acuerdo también servirá para apuntalar su economía en momentos en los que su crecimiento se hace más lento y se enfrenta con Estados Unidos en una guerra de trincheras comercial y tecnológica.

Las negociaciones para esta alianza habían alcanzado inicialmente escasos progresos desde que se lanzó la propuesta inicial en Camboya hace siete años. Pero recibieron un nuevo ímpetu después de que, inmediatamente después de llegar a la Casa Blanca, Donald Trump ordenara la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), el ambicioso tratado de libre comercio para ambas orillas del Pacífico que la Administración de Barack Obama concebía como el pilar económico para apuntalar la influencia de Washington en la región. La retirada de EE UU supuso la cuasi-defunción, a efectos prácticos, de aquel proyecto, pese a que 11 de sus miembros lo han ratificado.

En cambio, la propuesta china recibió una inyección de vitalidad. “No cabe duda de que daremos un giro hacia la RCEP si el TPP no avanza”, dijo en su día el primer ministro japonés, Shinzo Abe, uno de los principales adalides del acuerdo transpacífico.

La desaceleración generalizada entre las economías asiáticas al hilo de la guerra comercial entre EU y China terminó de suministrar el incentivo necesario para que las negociaciones llegaran a buen puerto.

La RCEP y el TPP son muy diferentes. Donde el TPP se centraba en la reducción de barreras no arancelarias (protección del medioambiente, estándares para la inversión extranjera), la RCEP pone el énfasis principalmente en los aranceles, sin las protecciones a los derechos laborales que ofrece el tratado que originalmente lideró EU.

La alianza, que requerirá la ratificación de los respectivos parlamentos nacionales, eliminará aranceles sobre más del 90% de los bienes intercambiados entre los miembros. El acuerdo también incluye protecciones sobre la propiedad intelectual y capítulos sobre inversiones y comercio de bienes y servicios. También estipula mecanismos para la resolución de disputas entre los países.

Entre otros problemas, las negociaciones han afrontado las reticencias de la India, una economía con déficit en su balanza comercial, a diferencia de las del resto de los países miembros, todas con superávit. Nueva Delhi teme que una amplia zona de libre comercio inunde su mercado de productos chinos y su industria manufacturera se viera perjudicada. También ve con sospecha la posibilidad de que los bienes agrícolas de Australia o Nueva Zelanda pudieran dañar a este sector de su economía.

“Nuestra decisión ha venido guiada por el impacto que este acuerdo tendría sobre nuestros ciudadanos”, ha declarado Vijay Thakur Singh, del Ministerio indio de Asuntos Exteriores, en una rueda de prensa citada por AFP.

La resistencia de la India no es el único problema por resolver en este acuerdo gigantesco, que aúna a economías tan dispares como la avanzadísima japonesa, la “socialista con características chinas” de Pekín o la de sistema comunista de Laos, uno de los países más pobres del mundo. Está por ver si el deterioro actual en las relaciones entre Japón y Corea del Sur tendrá algún impacto en la puesta en marcha de esta amplia zona comercial. Y Australia y Nueva Zelanda han expresado también su interés en fortalecer los derechos laborales o las protecciones medioambientales, como hace el TPP.

Daniela Gómez Altamirano, de ContraRéplica

En tiempos de proteccionismo y guerras comerciales, resulta incluso sorprendente que bloques regionales sigan avanzando negociaciones para reducir las barreras al comercio y a la inversión entre los países, al considerar que la apertura comercial traerá beneficios para todos. Este es el caso de la Asociación Económica Integral Regional o RCEP por su sigla en inglés, que dese 2012 encamina el que puede ser el acuerdo regional más ambicioso de estos tiempos y que esta semana vio por terminadas sus negociaciones en la capital de Tailandia, Bangkok.

Los países que integran este nuevo bloque económico regional lidereado por China son: Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Filipinas, Vietnam, Myanmar, Camboya, Laos, Brunéi y, por supuesto, la República Popular de China. La India, que también estuvo participando en las negociaciones anunció que no podrá ser parte del acuerdo final por cuestiones de “interés nacional”. Por ahora no se ve muy claro si la India aceptará o no sumarse al resto de países asiáticos, pero de ser el caso, el RCEP estará abarcando 47 por ciento de la población mundial y 32.2 por ciento del PIB mundial (tan sólo India y China cubren gran parte de estos números).

Para China, la conclusión del RCEP es un gran acierto y golpe directo a Estados Unidos. China así consolida su liderazgo en la región para encaminarse a obtener un papel aún más preponderante en el multilateralismo haciendo a un lado el poder económico y de influencia de Estados Unidos. Cabe recordar que este proyecto de integración regional surge en contraposición del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) que la pasada administración de Obama apoyaba como pilar económico fundamental de Estados Unidos y su relación con Asia. Trump decidió salirse del TPP y ahora con un TPP ratificado por 11 países, sin Estados Unidos, y ahora el RCEP que es casi una realidad, Estados Unidos se queda prácticamente aislado de la región.

La pronta conclusión de las negociaciones del RCEP después de siete años no son coincidencia. Esto ocurre justo cuando Estados Unidos y China están negociando un acuerdo con el que buscan revertir los aranceles para miles de millones de dólares en bienes en ambos países. Ya veremos si la amenaza de un posible RCEP surte efectos y China logra obtener un buen acuerdo con Estados Unidos que terminará con esta guerra comercial sin sentido. También ya veremos si el RCEP pasa a ser una realidad porque ya muchas veces se ha visto que, de la conclusión de negociaciones y las fotos correspondientes a la implementación de este, hay un trecho muy largo que recorrer y muchas batallas políticas que sortear.

Con información de Noticias Protagonistas y ContraRéplica

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Raúl Hernández Rivera En el periodismo desde 1966 en Excélsior, y desde 1971 con el tema de comercio exterior en revista Metrópolis 70 (1971-75), periódicos Uno Más Uno (1979), El Financiero (1983-84), Heraldo de México (1986), El Universal (1986-88), El Economista (1989-91), Asociación de Mexicana de Editores de los Estados (1994-97) y Agencia Mexicana de Información (1997-99). Revistas: de la Comisión Nacional Coordinadora de Puertos (de la Secretaría de la Presidencia de la República en 1976, Mi Ciudad (1982). Técnica y Humanismo (CONALEP en 1982); BARLOVENTO, (propia) sobre comercio exterior y Visión (1992-95). Otras actividades: Impartición de seminarios, cursos y conferencias sobre comercio exterior en el CONALEP SECOFI, Escuela Superior de Economía (IPN), Universidad Autónoma del Estado de México, ENEP Aragón y Acatlán Universidad de Colima y Universidad del Nuevo Mundo. Organizador de 36 viajes de prácticas a los principales puertos marítimos mexicanos. Asistencia a más de 20 diplomados sobre temas económico y político. Realización de 17 estudios especializados en materia de comercio exterior conjuntamente con estudiantes: "Ríos navegables en México", "El envase, empaque y embalaje", "Transporte de carga en FF.CC", "El Impacto de las comunicaciones y los transportes en el área de influencia del puerto de Manzanillo", entre otros. Coordinador del 1°, 2° y 3° Diplomado "El Concepto Integral del Comercio Exterior" en las LVI, LVII y LIX Legislaturas de la Cámara de Diputados. Director del Centro Cultural y Artesanal Xochicalco (1999-2001) desde donde se enviaron a Viena, Austria, seis contenedores de 40 toneladas cada uno de artesanías, beneficiando a más de dos mil artesanos mexicanos. Actualmente escribe los libros: Sobre puertos y marina mercante mexicanos, “Barlovento, crónica del saqueo”; “Maltratados por los Tratados mal tratados”. Una crítica mordaz sobre los tratados, convenios y acuerdos que nuestro país ha firmado en su historia, y “Comercialización, la gran ausente en el comercio exterior mexicano” sobre la carencia de una cultura de comercio exterior.

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